miércoles, 13 de febrero de 2013

Descalza en el templo blanco


Descalza. Sobre unos pies a días débiles, a días muy fuertes. Ando sobre un suelo pulcro y blanco. El tacto suave y resbaladizo del mármol invita a la reflexión. Una escapatoria de la mente en la que solo existe el silencio tachado de vocablos incomprensibles de los que rezan y con una música hindú de fondo. Si cierro los ojos estoy sumergida bajo la misma espiral que acompaña el espacio. De repente me veo vestida con pantalones y blusa larga combinados a la perfección con un pañuelo vistoso. En el entrecejo un punto rojo me marca el equilibrio.
Abro los ojos y sigo con los pantalones vaqueros, mis botines y mi abrigo color marfil. Sin embargo, noto el punto rojo en mi frente. Y no lo llevo. Es cosa de la ficción. La realidad es que me encuentro bajo arcos blancos con trazados perfectos y figuras graciosas, otras extrañas. Cuerpo de humano y cabeza de animal. Todos sonríen haciendo como que me miran. Las figuras que rodean la cúpula parecen bailar al unísono moviendo las caderas en direcciones opuestas y mi mirada solo puede observar los recovecos impolutos que adornan la cúpula y los arcos uniformados.
Quisiera saber si hay en el mundo un rincón como este en el que perderse entre la deslumbrante blancura, pero no para rezar, sino para crecer entre figuras y poder así inspirar estos escritos, que ahora tras algún tiempo moribundos, parecen nacer solos.


domingo, 10 de febrero de 2013

Espejo en el suelo

Me miré en el espejo del suelo y empapé la superficie. Ni mis cabellos despeinados eran capaces de detener el ritmo de los lagrimones que caían como flechas. No es que quisiera hacerme la fuerte. Había estado tan a gusto, que ni siquiera me había percatado de lo mucho que los echo de menos. Por eso al final me desmonté. Cuando el abrazo de despedida se ciñó sobre mi mente. La que daba vueltas a lo mismo: “Que como mínimo pasará un mes antes de volverlos a tocar”. Y eso a pesar de que estoy muy bien acompañada.
Hay ratos en los que cogería un avión y me volvería, con o sin maletas, pero lo haría. Y otros en los que me quedaría en busca de una oportunidad lejana de sobres, mequetrefes y ladrones. Porque quiero verle disfrutar con su trabajo, verle concentrado y realizado. Se lo merece por lo mucho que me cuida y me quiere.
Así es que he hecho un trato conmigo misma. Disfrutar de la escritura, del periodismo y la aventura. Porque las complejidades de la vida tengo mucho tiempo para vivirlas. Así que mañana depositaré el espejo sobre el suelo, pero esta vez en la superficie blanca por la nieve. Me miraré y sonreiré a mi propio reflejo porque he llegado lejos, porque he aprendido en el camino, porque me merezco un respiro, la sanación y el reencuentro. Cogeré carrerilla para saltar los muros que se construyan en mi camino. Me estoy preparando para una maratón llamada vida. Por eso hoy me miraré en el espejo del suelo y empaparé la superficie pero con lágrimas de emoción llenas de energía y por supuesto, una enorme sonrisa.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Hasta que la luz se apague



La luna reposa sobre mi cabeza
 Es azul y de madera
Y testigo de lo duro que está siendo
Pero también de las sonrisas y las risas

Y es que…
Veré pasar mil males pero pienso quererte hasta que la luz se apague

Las flores empapan mi vida
De colores, formas y sabores
Y son testigo de tu apoyo
Pero también del fuerte amor que nos une

Y es que…
Veré pasar mil males pero pienso quererte hasta que la luz se apague

El sol apenas sale sobre Londres
A veces olvido su calor
Y es testigo de las lluvias matinales
Pero también de que sigo saliendo a la calle

 Y es que…
Veré pasar mil males pero pienso quererte hasta que la luz se apague

Los acordes embellecen los días
Entre cuerdas y tus dedos
Y son testigo de las penas
Pero también de que no nos faltan cenas

Y es que…
Veré pasar mil males pero pienso quererte hasta que la luz se apague

Así que escuchemos al destino
Y dejémonos llevar entre los mares
Ya solucionaremos los errores
Porque lo importante es que…
Veré pasar mil males pero pienso quererte hasta que la luz se apague

Zozobra la luz


Cuando zozobra mi esperpéntica luz, tiemblo de miedo porque no sé como volverla a encender si olvido la mecha. En los días en los que me dedico a no escribir, olvido quien soy y solo veo trasparencia, sin opacidad extraña a la que atenerme para leer la mente. Y el pobre preocupado por mi estado me regala miles de pétalos sonrosados, porque soy una ganadora, dice. Yo me siento mejor cuando la casa se llena de flores. Que bobada, verdad? Como si así encontrara la mecha y perdiera el miedo a encenderla de nuevo tras zozobrar esa esperpéntica luz. Pero así es, me siento reconfortada. Me encanta que sea detallista, me recuerda que se acuerda y lo quisiera comer a besos y también, me ayuda a olvidar a ciertos sabuesos. Y ahora estoy como camuflada, esperando a ver qué pasa, con cautela al futuro pero sin el miedo a apagarme de nuevo. Hay que ver cómo soy, que igual un día me como el mundo como al siguiente entierro al muerto. Debe ser el carácter de luz u obscuridad en busca de matices entre blancos y negros…ay donde están los grises.

martes, 5 de febrero de 2013

Almoina

Per Jordi Pascual, amb qui comparteix professió, vocació i poesia

A aquell home que demanava almoina
 un fred matí de febrer a Alcoi.


Albereda amunt, Albereda avall,
a un banc un home demanant.
Una llibreta, una jaqueta i cap baixat,
una cara trista de desconsolat.

“Accepte menjar” anuncia un cartell,
l'home accepta la situació amb seny.
Mirada perduda entre la gent
i esperant que acabe aquell turment.

Una coca de farina,
85 cèntims que ell no tenia,
sense l'oferiment no menjaria,
esperem que no el tanque la policia.

Obra esperpèntica del capitalisme,
barruera imatge del cinisme,
sofridor de mirades despectives
mentre els governants continuen amb mentides.

Imagine el dia que ho va decidir:
“no puc més, ho he d'admitir,
em vaig prometre no defallir,
però avui he de sortir”.

Imagine el primer cop que va parar la mà,
consumit per la ràbia i la vergonya,
sofrint un macabre espectacle
i esperant que no el devore la carronya.

Una llàgrima d'impotència
i a esperar donatius amb paciència
sofrint la total indiferència
de maleducats en plena adolescència.

Ara sols té aquell banc,
el monetari el tirarà de sa llar
i no tindrà on passar la nit,
serà un gran entrebanc.

Mentrestant triomfarà la hipocresia,
la luxuriosa església demanarà cortesia,
el govern predicarà milloria
i les gents creuran la mentida.

L'home viurà de la beneficiència,
viurà amb la carència
volent defugir de la vivència
d'una vida que ha perdut.

Ningú li va donar a elegir
i ara no rep ni una puta almoina
ni un donatiu que el faja resistir
un dia més amb aquella forma de patir.

La vida li s'escapa,
el sofriment l'atrapa
i la nostra respectuosa societat
ha decidit que no és ningú i l'aparta.

L'aparta de viure,
l'aparta del riure,
l'aparta de tot i queda fora,
fora de tot món lliure.

Malgrat tot: Visca la socialdemocràcia!
Espera, que ha mort, que era una fal·làcia.
Aleshores a qui ens encomanem?
A l'església, el polític i el banquer.

Visca el neoliberalisme!

martes, 29 de enero de 2013

Sol

No sé si el tiempo me acompaña o yo acompaño al tiempo.Con sus nubes, mis penas. Con sus soles, mis ánsias de vida. Con su lluvia, mis lágrimas. Con su nieve, suavidad y calor de hermano. Pero hoy está soleado, brilla como hacía tiempo que no lo hacía. Incluso quiero escribir de camino a los trenes. La gente sigue sin sonreir mucho, pero creo que es cosa de a ciudad y de lo complicada que a veces resulta la vida. Como me pasa a mi otros días. Hoy, al escuchar los aviones del cielo, siento cerca el abrazo de mis padres. Incluso teniendo sueño, no me permito cerrar los ojos para no perderme los rayos de sol que alimentan, como hacía mucho tiempo que no sucedía,  cada célula de mi cuerpo. Hoy no voy vestida de luto y me pienso sumergir en el mar de peces con quien he decidido permanecer por el resto de mi vida.

Don Alguien

"Andrajoso. Es un Don Nadie. Apesta. Es un vago. Si no trabaja es porque no quiere". Cuando el hombre entra en el vagón, el aire se impregna de esas palabras de odio y repugnancia. La gente lo trata como si fuese un animal mezquino y salvaje que no merece ni que lo miren. Nadie piensa que es una persona. Que detrás de su ropa rota y sucia hay una historia. Que detrás de sus ojos y sus palabras, hay un buen hombre. Ha saltado de un vagón a otro mientras el tren estaba en movimiento. Y nadie, absolutamente nadie, se ha preocupado de su llegada. Educado, eso sí. Habla al vagón fantasma pidiendo caridad. Su mirada triste y exánime rompe el corazón de quien lo mira. Tal vez por eso, todo el mundo baja la cabeza y mira su móvil. 
Al final del tren un joven de traje y sonrisa de anuncio de televisión mete la mano en la bolsa que lleva zarandeando todo el viaje. Saca un aguacate y le ofrece la primera comida del día al que ahora ha pasado a ser Don Alguien. Solo por estos gestos, una sigue creyendo en la humanidad.

martes, 22 de enero de 2013

Mundo retorcido

El asfalto aún no ha salido de la cama cuando yo ya lo estoy pisando. Callada, pero en buena compañía, afortunadamente. Cada vez me cuesta más hacer el esfuerzo. Es como si mis ganas y empeño se fuesen apagando con el tiempo, con los autobuses de madrugada, batiendo huevos y preparando ensaladas. Es como si por inhercia siguiese un camino cuyo objetivo se dislumbra lejano. De hecho, no lo veo. He olvidado mi meta. A veces intento encontrar el consuelo en la excusa del aprendizaje, del crecimiento personal, de la mejora del lenguaje. Pero en realidad siento que he perdido el rumbo. Tengo conversaciones con locos medio desconocidos que se empeñan en dar por obvio lo que yo sigo negando. No encuentro mi lugar pero tampoco lo vislumbro en otro sitio. Me pregunto si Frida Khalo sintió eso alguna vez. Una mujer luchadora y fuerte, pero con la debilidad en su cuerpo enfermizo. Alguien especial y grande, como la que quiero ser y como la que no sé cómo alcanzar. Me pregunto si ella también perdió el rumbo. 
Ya a penas escribo. Tal vez, por eso me he perdido, porque la escritura es para mi el modo en el que mi alma habla y mi mente la escucha.
Mundo retorcido, a veces te odio. Tanta dedicación, tanto esfuerzo. Eres injusto. Hay quienes por mucho menos viven tranquilos la vida que quieren. Aunque, mundo retorcido, a veces te quiero. Porque no estoy sola, porque siento un gran apoyo. Porque estoy rodeada de cuatro grandes barones y una enorme mujer que me sonrien para que crezca por dentro todo lo que otros no me dejan.
Tal vez debería obligarme a escribir cada día, como deber. Porque después de estas pocas líneas, siento que respiro un poco más tranquila. Sin embargo, sigo necesitando un guía y un modo de matar el cansancio.

lunes, 14 de enero de 2013

Tejados vestidos de invierno



Tejados vestidos de invierno
un frío invisible desde la ventana

Mañana de ruidos molestos
pero paisaje indeleble para las retinas

Segundos que trascurren entre los dedos
Sonidos suaves de ordenador y teclado

Una manta blanca sobre el verde
Hoy parece que andan más las sonrisas

Una pausa en la tristeza ciudadana
Una continuidad en la nueva vida urbana

Nubes de color pared que avisan
Espolvorean las calles y agitan a los niños

Descanso de correr por miedo a resbalar
Disfrute de andar entre la neblina fina

El estrés es el mismo pero sin prisa
El día es el mismo pero con risa

lunes, 7 de enero de 2013

Domingo con Margarita Fuentes


He vuelto a reencontrarme con las tardes de domingo sabrosas de reflexiones. He sentido la nostalgia de esos momentos. Nostalgia no como tristeza, sino como el echar de menos a alguien que sabes que solo existe en un lugar. Un sitio que fue mi casa presente y que ahora es ausencia pasada. Echo de menos sus palmeras y todo lo que representan, pero sobretodo echo de menos a su gente. Y te echo de menos a ti, mi querido amigo, y compañero del alma, como un día dijo Miguel y al que yo tan bien comprendo ahora. Y por eso no quiero perderlo como amigo. A pesar de la distancia, de los kilómetros y de las horas de sol que nos separan. Porque un amigo forma parte de ti, y perderlo es como perder una parte de tu alma y de tu cuerpo. Así que…estoy segura de que…seguiremos andando juntos.


A mi amigo, desde el primer dibujo de agua hasta la eternidad.