domingo, 15 de abril de 2012

El tiempo



Alguien se ha levantado esta mañana
y ha pintado las esponjas del cielo de un gris acuarela,
del mismo tono que mi caja de postales viajeras

Alguien se ha despertado esta mañana
entre sábanas calientes
y ha decidido pincel en mano
garabatear su estado de ánimo

Alguien ha amanecido esta mañana
sin poder iluminar la tierra humana
tras una capa sólida de algodones sucios
y ha dejado tan solo intuir sus rayos

Alguien se ha decidido esta mañana
por mirar obsesionado las agujas del reloj
sin entender el sentido de las horas
creyendo compulsivamente no llegar a tiempo

Alguien ha querido esta mañana
angustiarse por todo
dejar de lado los versos de Benedetti
y olvidarse de escribir, y con ello también de vivir

miércoles, 11 de abril de 2012

Obsesión convulsionada


Los tres cientos más unos cuantos días de obsesión convulsionada en querer demostrar cómo debe ser la vida de alguien externo a uno mismo. La amargura de querer soslayar la razón para entender lo que dicta el alma y el corazón. Y la tristeza que produce una crudeza deshumana que en algún momento fue la fuente de tu vida y tu ser. El mismo que ahora se dispone a quebrantar la libertad de uno mismo para inmiscuirse en el dolor ajeno y propio, y dejar que sucumba ante las lágrimas, la incomprensión de cómo un ser que te quiere puede ser el causante de tanto daño y sufrimiento. Y tu, sencillamente fuerte y perecedera tras los vientos y las mareas, decides permanecer erguida, aunque no sin derramar la pena por tus ojos y dejar de mostrarle al mundo la humanidad que debería tener y la alegría que cada uno debería poseer al intentar ser mejor persona, aunque solo fuese una parte pequeña de ti. Los milaneses han visto bien poco esa bonita sonrisa que montada sobre la bici ahuyentaba a las nubes aquí en Elche. Tengo ganas de que los tres cientos y unos cuantos miles de días de obsesión convulsionada se reconviertan en ansias sanas de perdonar y reconducir la existencia de ti misma y que seas capaz de ver que el mundo tiene para ti algo que te mereces mucho más que la amargura continuada del incomprendido.
A mi amiga milanesa.

lunes, 2 de abril de 2012

Líneas discontinuas


Es en este momento de lucidez extraña cuando me pregunto el menester de las líneas discontinuas que ruedan por mi mejilla. Cuando mi hipersensibilidad consumada parece reducirse a una leve sonrisa. Y siento que el mundo que me rodea no merece mi tristeza inexplicable. Que la vida es algo más que un montón de papeles y libretas y que me apetece salir con la energía que me caracteriza a demostrarle al mundo que tengo mucho que aprender y algo que enseñarle. Que quiero apartar de mis ojos la marea repentina, que quiero volver a ser capaz de ver la belleza de mi gente. Que con el abrazo a mi padre sienta un alivio diferente y que el ‘te quiero’ de mi madre lleve otra fuerza al verme. Quiero poder disfrutar de nuevo de cada segundo de ti.
Pero la lucidez se va de repente y vuelven las líneas discontinuas, que a veces se convierten en continuas. Y vuelve a aplastarme el peso del mundo y vuelvo a sentir la pena que me mata el alma, impidiendo que pueda respirar el aire de primavera que mueve los árboles de la esquina de mi casa. Llevo días sin poder plasmar ni una palabra, de las poderosas, de las que recuerdan que la realidad no es más que la apariencia que el mundo externo adopta ante nuestra percepción. Por ese motivo, sé que debo cambiarla  y volver a construir mi castillo de naipes, aunque en este momento no sepa cómo hacerlo.

jueves, 22 de marzo de 2012

Cuando la cama huele a ti


Cuando la cama huele a ti
y mi cuerpo desvanece
aconteciendo tu suave sonido de respiración

Cuando la cama huele a ti
y mis sentidos se pierden
en el mundo irreal
en el que he aprendido a convivir

Cuando la cama huele a ti
y en la oscuridad imagino
la silueta de tu cuerpo
al lado del mío

Cuando la cama huele a ti
y a tus perfumes, y a tus miedos
y a tus enfados, y a tus agrados
y a tus bostezos, y a tus labios
y a tus síes, y a tus nóes
y a tus locuras, y a las mías

Cuando la cama huele a ti
y poco a poco siento
que también huele a mi

sábado, 17 de marzo de 2012

Querido mar


Hola mar. Te he echado de menos, no te imaginas hasta qué punto. Ya sabes que me encanta venir y tirarte todo lo que me sobra. Lo malo, no lo bueno. Para que lo ahogues en tus aguas y lo conviertes en algo mejor. El cielo te acompaña hoy partido en dos. Una de sus mitades es ya nocturna y la otra aún anaranjada recuerda que en algún momento hubo día. Me gustaría poder descifrarte, saber qué dicen los sollozos de tus olas al romper. Intuyo que son las respuestas a las dudas que plantea mi pensamiento cuando te veo tan inmenso frente a mí y me haces sentir tan pequeña en este mundo de gigantes.  No puedo evitar sonreír al verte y cerrar los ojos y dejarme seducir. A lo lejos veo la luz de la tierra que te avisa de que no la sumerjas bajo tu espuma marina. Cada uno tiene su espacio, eso es lo que te recuerda. Mientras en triángulo pasan las gaviotas sobre mi cabeza y picotean un ‘hasta mañana’. Y tú sigues con tu suave oleaje hacia mi caminar. A la ida amenazas con mojar mi pie izquierdo y a la vuelta el derecho. Te gusta jugar a cazar mis zapatillas de correr, aunque hoy solo paseen. Has conseguido hacerme olvidar la realidad. Tu voz tan bella, ha conseguido que apague mi música. He olvidado el móvil y estas teclas. Poco a poco te he respirado y con ello, he vuelto a nacen. Te he echado de menos.

jueves, 15 de marzo de 2012

El pausar de mis días


Es así como quiero el pausar de mis días. Con tus palabras, que solo persiguen producir en mí la sonrisa que tantas cosas borraron. Que cuando la indignación de no entender el mundo que me arrebata la energía, tú me respondas con el afán de hacerme olvidar lo que me aturde. Porque me gusta caminar por la montaña y trasladarme al desierto sin aurora boreal, o viajar al otro extremo del mundo compartiendo la experiencia de cada segundo de existencia. Al tiempo que el dulce azul de tus ojos, me transmiten lo que dejas de decir, me conmueven con tu comprensión y respeto de las cosas que me importan, aunque a ti ni siquiera te retuerzan el alma. 
Si tan solo fuese un momento, lo describiría como arrebato. Sin embargo, no es un arrebato lo que siento. No es soledad, ni tristeza, ni conjetura, ni aspereza. Hacía tiempo que no se compaginaba tan bien la tranquilidad con la buena compañía. El camino era estrecho y costoso de subida. Las piedras invitaban a resbalar sin remedio cerca de un precipicio porque tenía la certeza de que nadie me iba a dejar caer. Y nunca sucedió. Quiero compartir el miedo, la alegría. Quiero caminar bajo la luna de día y el sol de la noche, para perderme entre contrarios contrariados de quererte. Pero espera, para en seco. Todo eso ya lo tengo. Sonrío, te beso  y me acuesto. Porque me quieres y te quiero.

lunes, 5 de marzo de 2012

Pétalos escarlata


Camino sobre las ruedas de mi coche. La música acompaña. Me gusta observar el paisaje cuando voy sola y perderme en los pensamientos que las rayas discontinuas me ayudan a traer a mi mente. Si es de día, el sol resplandeciente del invierno me hace sentir llena. Las flores de la primavera empiezan a aparecer y a  teñir de un rosado blanquecino el trozo de tierra que rodea el asfalto envejecido. Y yo me pierdo entre el poco viento que intuyo balancea las flores recién salidas. Mientras el cielo azul me recuerda que la vida en ocasiones es bella. Solo aparece la harmonía cuando las personas están ausentes y con ellas las situaciones que provocan el desasosiego y desorden de las cosas. Son los ratos en los que me permito reflejar sobre mi cabeza ocupada una respiración controlada y pausada. Me ayuda a recopilar las energías que pronto quemaré el resto de los días.
El tiempo pasa rápido y es hora de hacer el camino de vuelta. Esta vez es de noche y no se ven los árboles frutales de colores, que sé que siguen ahí con el color escarlata de sus pétalos. Pero ahora son las luces brillantes las que tiñen el puerto de Alicante. Dibujando la silueta de la costa y haciendo resurgir de mis adentros la belleza pausada que solo a veces el humano es capaz de crear olvidando el mundo que le rodea.
Me queda poco trayecto y sigo perdida entre mis respiraciones rejuvenecedoras y mis pasatiempos reflexivos. Es una pena saber que en poco llegaré al destino del trabajo sin pausa. Volveré a olvidar las luces y volveré a borrar los pétalos de la esperanza.

viernes, 2 de marzo de 2012

A un beso de alcanzar la luna


A un beso de alcanzar la luna
Con tu sonrisa de miel
Y mi cara de ternura

Con un frasco de algodón
En el que meter nuestros silencios suaves
Para vestirnos con algunos disfraces

Bajo la luz calmada de la noche
Con la tranquilidad de los naufragios lejanos
Y la emoción del futuro en tus manos

Me apetece sentarme en la hierba
Y conservarte un rincón dentro de mi esfera
Para construir nuestros hogares lejos de los males

Anoche me sentí a un beso de alcanzar la luna
Con tu sonrisa de miel
Y mi cara de ternura

martes, 28 de febrero de 2012

La farola del parque


He despertado entre el ronroneo del móvil
y la luz que entraba por la ventana.
Me he dado cuenta del largo día que aún tenía que pasar,
ha sido una cuestión de hambrientas ansias de vivir
en el sin mundo en el que se ha convertido la luna fría de calor humano

Hace tiempo que no noto la humanidad de las personas
Todo se ha corrompido, hasta mi propio ser ha virado
No sé si solo ha sido casualidad
Pero incluso la farola del parque se ha apagado al pasar

He despertado entre el ronroneo del móvil
y la luz que entraba por la ventana.
Me he dado cuenta del largo día que aún tenía que pasar,
ha sido una cuestión de hambrientas ansias de vivir
en el sin mundo en el que se ha convertido la luna fría de calor humano

La gente ya no saluda amablemente, ni sonríe
Y los pocos que lo hacen, son considerados como enfermos de locura
Todo se ha convertido en gritos y enfados
En tristezas y pocos halagos

He despertado entre el ronroneo del móvil
y la luz que entraba por la ventana.
Me he dado cuenta del largo día que aún tenía que pasar,
ha sido una cuestión de hambrientas ansias de vivir
en el sin mundo en el que se ha convertido la luna fría de calor humano

Y sin embargo, sigo aquí, descalza sobre el hielo
Intentando que la farola se vuelva a encender
Que mi sonrisa contagie a los enfadados
Y que el sin mundo renazca de la nada
Aquí estoy yo. SENTADA.

martes, 21 de febrero de 2012

Ojos incrédulos


Trato de recordar aquellas historias que leí en los libros. Aquellos relatos grises de abusos policiales, de censura mediática, de represiones, de carencia de libertad. Trato de recordar las historias que aún cuentan mis abuelos de cómo se vivía en la dictadura. Y pienso, cuánto trabajo les llevó a varias generaciones superar las barreras del franquismo e instaurar un estado democrático, que veo como ahora se desmorona ante mis ojos incrédulos, ante mi boca abierta por la sorpresa de la incomprensión que me suscita la situación que vivimos.
Un país lejos, muy lejos de la grandeza que en algún momento, se pensó que podía llegar a alcanzar si formábamos parte de Europa. Un lugar en el que los jueces que luchan por la memoria histórica y por encerrar a los políticos corruptos, acaban inhabilitados años. Un sitio donde la justicia deja en libertad a los que hundieron las arcas públicas de una autonomía en la que los colegios han dejado de tener calefacción. Un país en el que las manifestaciones en contra  de los recortes acaban en sangrías que algunos ya comparan con la Primavera de Praga. Una patria…por decir algo, con la tasa de paro más alta de Europa. Un territorio en el que la mitad de los estudiantes que terminan sus estudios universitarios no encuentra trabajo.
Recuerdo cuando era pequeña, recuerdo que miraba la televisión y veía gente diciendo que España iba bien. Tal vez por la inocencia de mi infancia o porque realmente no sentía que el mundo se desmontaba sin que ni tan siquiera diese un paso. Pero hoy, febrero del 2012, siento una tristeza inmensa en mi corazón. Siento que no quiero vivir en la tierra que me vio nacer, siento que no quiero que mis futuros hijos nazcan en un contexto de caos descontrolado. Siento miedo, de ver que un futuro ya de por sí complicado de construir, mece sobre un lúgubre manto de niebla, ya no gris, sino negro impenetrable.
Y lo que quiero ver es un río de gente, que unida en las calles muestren el descontento que esta situación alcanza. No quiero quedarme sentada, no quiero ver con actitud pasiva que destruyen lo que es nuestro. Lo siento, me niego a no alza la voz. Puede que mis gritos sean acallados, o puede que las paredes los absorban y nadie de los de arriba escuche jamás lo que tengo que decir, pero el grito del corazón y razón unidos es más fuerte que una simple concentración contra los recortes o represiones policiales. No quiero ver caras de miedo entre adolescentes, no quiero cabrearme tanto como lo estoy mientras escribo estas palabras, no quiero vivir en un constante ahínco de desesperanza y temor a que todo va a seguir peor que ayer. Si mañana salgo a la calle no es por diversión, es porque creo que la situación de este país se nos está yendo de las manos. Es porque una parte de mi cree en la justicia, la democracia y la libertad de expresión. Merecemos una vida digna y libre. No quiero mirar imágenes que me evoquen tiempos pasados ni presentes griegos. QUIERO PAZ Y QUIERO VIDA. Los que sucumban al silencio tienen poco que decir, yo necesito hablar mucho.

Relato de las cargas policiales en RTVE
Fotografías en El País