martes, 26 de enero de 2016

Per ser futur


Eixa subtil manera de somriure quan em veus
Eixe moment d’intensitat sonora
Eixe entrellaçat de mans cautes
Eixos estels en forma d’ull amb ànima pròpia
Eixos segons de silenci còmode
Eixe vent que ens despentina si correm junts
Eixa immensitat que sentim per l’altre
Eixe cabalós benestar tan tendre
Eixa pell suau que acaricie
Eixos llavis apropant-se a mi
Eixe pessigolleig amagat sota l’estómac
Eixe refugi que creem després d’un mal dia
Eixe res i eixe tot
Eixe tu i eixe jo
Eixe nosaltres per ser futur encara millor

viernes, 8 de enero de 2016

Ell


Acometí un disfraz de culpa pasajera que se convirtió en una zozobra entre la tristeza y la rabia, por pura decepción y agonía. Lo pensé imperdonable.


Aleshores va aparèixer ell, amb el seu somriure, les seues mans, la seua veu...i l'impensable es va convertir en realitat i la por per avançar va deixar de tindre vanitat. Va guanyar la fidelitat, la confiança més senzilla, la mirada més tendra i la sanació més absoluta. Poc a poc es va tornar tot llum des de l'indret més inesperat fins un dia a dia ple de glòria. Una atenció plena y suau com el vent que ara mateixa mou el meu pèl rull i murmura als arbres l'harmonia d'una vida acceptada i respectada pel meu company en este viatge anomenat vida. I és amb ell amb qui vull compartir la joia, pujar al punt més alt de la muntanya, arrossegar els peus per la sorra de la platja, respirar el silenci, disfrutar amb la meua deessa de la guerra, parlar fins la matinada, amaneixer nuets de complicitat, animar-lo fins la meta, rebre ànims i admiració al mateix nivell que jo done, somriure'ns sense parlar, agafar-se de la mà per sospirar, abraçar si cau una llàgrima. En definitiva, regalar-nos allò que mereixem, fer-nos la vida més senzilla encara que bufe un vent fort i huracanat.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Fins i tot...

Fins i tot la pluja sona a magia
quan en el moment més inesperat
convertixes un desig i anhel de segles
en un instant detés que sap a glòria

Fins i tot el teu alé
fa que m’apasione encara més una vida
de la que ja estaba enamorada
que m’oblide del dolor i la por per tornar a confiar

Sembles haver baixat el blau del cel
per dibuixar un somriure borrat
Sembles haver detés el temps
mentre observe eixa línea indivisible de mar i cel

Fins i tot la bojeria més sincera
sembla un fet sensat i digne
La teua mà sobre el meu rostre
el bes més etern i càlid de la història



Pense cuidar, compartir, respectar, regalar, entregar, abraçar i besar
el més bell somriure iluminat



Gràcies per fer-me reviure 

sábado, 14 de noviembre de 2015

La inoperància del present

La pertinença dels pensaments
fa temps que ja no és teua
L'exclusivitat del meu cor ha retornat
a ser sols meua
I tu amargat per ser i viure
ja no despertes en mi eixe amor ceg
que solia convertir-te
en un company de vida inadequat
Ves-te’n lluny amb la teua melangia del passat
amb els teus anhels angoixats de desig futur
amb la teua inoperància del present
Viu amb algú que sàpiga comprendre la teua presencia absent
Has despertat en mi
sentiments tan contraris
que en ocasions vaig creure
estar molt boja
Vaig donar un gerro ple
i vaig rebre mitja indiferència
Ja no queda compassió
ni tristesa per l’elecció
sols una ràbia passatgera
que enterraré per estimar-me millor
Caldrà que aprengues de la vida
que si no la valores
trau la mà per fer-te fotre
La bifurcació dels camins ja s’ha fet efectiva
i jo torne a ser feliç
després d’un malson produït per Afrodita

miércoles, 21 de octubre de 2015

Árboles pelados en otoño


El árbol del otoño quedó descubierto a corazón abierto y mojado por la lluvia. Helado sin su abrigo de hojas. Quedó así, triste un tiempo. Acompañado de otro como él, con la sutil diferencia de su forma pero también húmedo, pelado y con el corazón al descubierto. Hablaron de veranos y primaveras y lloraron ramas con el viento mientras acogían ardillas en sus huecos. 
Pero entonces llegó, sin esperarlo, el invierno. Sus ramificaciones secas se inundaron de nieve. Hacía frío y se sentían solos aunque se tenían el uno al otro. Un buen día mirando al suelo vieron que la hierba se iba quemando del frío blanco, quedando trozos hechos tierra. Entonces comprendieron que si las hojas de sus ramas caían era para poder soportar mejor el invierno y prepararse para poder crecer en primavera y lucir verano.
Así ambos árboles pelados sonrieron y bailaron juntos, dejándose llevar por el viento, soportando la incómoda humedad bajo un extraño disfrute del momento. Una incómoda humedad seguida de invierno, tapándose el uno al otro para hacer más ligero el tiempo.

Dedicado a mi árbol pelado :)

jueves, 1 de octubre de 2015

Hoy me ceno el mundo

Y cuando levanto la cabeza recuerdo el motivo de mi existencia. La razón que tengo para sonreír y levantar el vuelo. Para perderme entre los árboles que cantan y la lluvia que se derrite a mi paso. Y cuando levanto la cabeza veo esa montaña junto al reflejo de mi misma en el cristal. Y entra la canción de Coldplay, me acaricia mi perrita, me viene una palabra, veo una fotografía de mi hermano, otra de mis amigas. Y entre tanto dolor que ya voy enterrando, levanto la cabeza y veo la inmensidad de un verde pintado de otoño, de una taza de café caliente, de una conversación de bar con un amigo, de un clavel rojo en mi ventana. Y valoro un recuerdo y escribo un cuadro y pinto un poema, y paseo y respiro. Y me pierdo y me encuentro. Y me preparo la comida para cenarme el mundo.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Tazón humeante

Un tazón humeante urde la tarde sombría de nubes bajas. Una sonrisa chirría en la tristeza más absoluta para ejercer de viento huracanado. Para esquivar las gotas y secar las ramas. Un pensamiento repetitivo se diluye, dejando paso a un plan mejorado en el que la soledad ha dejado de ser vacía. El salitre se ha vuelto de un dulzón perfumado de otoño mojado y mi presencia ha dejado de empequeñecerse por tu ausencia. Ando con un paso aún poco firme por no encontrar camino con salida. Por no poder vivir de las letras hechas titular. Por levantarme cada mañana con una esperanza pisoteada de oportunidades esquivas que a veces parecen tan lejanas. Y aun así y pese a todo las flores más bellas nacen del mar de dificultades más saladas. Y vivo rodeada de manos firmes que me recuerdan que la paciencia es una virtud y el valorar lo intocable un privilegio de pocos. Porque si me cuesta a veces respirar es por los desencantos que han hecho trizas un corazón dispuesto a amar contracorriente. E incluso así perdono los errores sumergida aun en un dolor puntualmente extraño y desconcertante lleno de incomprensión. Un dolor cada vez más tenue y borroso. Y entre todo esto siguen en mí las ansias de mejora, de lucha profesional, de demostrar al mundo que soy buena letrista del presente, que merezco una oportunidad.

martes, 11 de agosto de 2015

Llueve a mojado

Llueve a mojado
Soleado a seco
Huele a viento
Sopla a ausencia

Se parte el cielo
a rallas grises
Caen las nubes
a matices

Se disfraza el tiempo
a aroma
Te conviertes amor
a otra cosa

Me alejo ya
a un impás
Te dejo ahora
a tu aire

Llueve a tu mojado
Soleado a tu seco
Huele a tu viento
Sopla a tu ausencia

jueves, 23 de julio de 2015

Andando con mi sombra

Levanto un pie. Sutilmente y sin pensarlo, lo apoyo en el suelo sucio de la calle. Despacio, muy despacio, se levanta la pierna de atrás, haciendo ese juego de rodilla inconsciente. Se produce entonces un movimiento rotatorio dirigido al mismo suelo sucio. La pierna se deja caer. Y cambia el peso del cuerpo, esta vez apoyado en el pie contrario. Debería así poder avanzar, y sin embargo, mi sombra ha quedado pegada como un chicle, allí estirada. Me giro. La miro y me sonríe con la malicia de quien no te deja hacer lo que quieres por perversa diversión. Me agacho y empiezo a despegar la cabeza, mientras ella ríe a carcajada suelta y yo lloro de impotencia. Con burla levanta una de los brazos sombra y me saluda con sorna. Enrabietada me dispongo a coger la mano, aprovechando el movimiento, y ella de forma automática se pega de nuevo al suelo y ríe más alto. Intento que mi enfado no crezca y me dispongo de nuevo a intentar avanzar. Sin mirarla levanto de nuevo el pie derecho, pesa, aunque no tanto como la primera vez. Descansa el pie en el suelo y me dispongo a levantar el izquierdo. Vuelve a suceder lo mismo. La sombra se ríe de nuevo, esta vez hasta suelta un par de lágrimas. Noto un calor interno que me enrojece la cara y le doy un manotazo voluntario lleno de ira en el pecho de la sombra. Sin embargo, me hago daño y la sombra sorprendida imita mi manotazo para acabar de nuevo riendo. Me siento estúpida por querer herir a mi propia sombra, a la que no puedo lastimar por ser lo que es, una sombra.  Me apoyo en la pared más cercana y me quedo mirándola. Ha dejado de reír, como si le preocupara lo que estoy pensando. Le digo con calma que quiero avanzar y que no puedo hacerlo si ella no me acompaña porque es el reflejo de mi misma. No me responde. Me reincorporo e intento de nuevo un avance, aunque sea pequeño para sentir que puedo andar aunque solo sea unos pasos. No lo consigo. Me giro y veo que la sombra con cierta tristeza en su expresión mueve la cabeza de lado a lado. Suelto un suave pero firme ‘Por favor’. No me responde. Con un sofocante calor, decido sentarme en el suelo y permanecer allí callada, acompañando a la sombra, esa parte de mí que ahora no comprendo pero sin la que no puedo andar. Y tras mucho mucho rato, me doy cuenta de que la cabeza empieza a despegarse del suelo, se levanta como una pegatina despegada, poco a poco, sutilmente. Entonces la miro. Su expresión es más tranquila. Ya no es malvada, ya no es burlona, ya no es triste. Sonríe levemente mientras me mira ella a mí también. Y entonces me doy cuenta de que el sol está derritiendo aquello que hacía que estuviera pegada al suelo. Y comprendo que tengo que esperar un tiempo con paciencia a que ella esté lista para poder seguir imitando mis movimientos.

Enloquecida

Tumbada en el suelo con la mirada perdida en el cielo, me siento  abierta en canal, aplastada por la más grande de las losas, mojada por la lluvia más fina y trasparente. Y cuando por voluntad me incorporo, algo me retiene y me empuja de nuevo a permanecer allí quieta. Ausente. Callada. Sola. Y me enfado con el mundo, por injusto. Con él, por idiota. Conmigo, por no levantarme y seguir corriendo mientras sonrío.

Mis movimientos se enlentecen como nunca, mi alma llora un vacío desconocido. Y me planteo si este no será el dolor más profundo jamás sentido. Un sufrimiento paradójicamente bello por su significado. Un malestar odioso e incontrolable que me sumerge de repente de nuevo en un mar sin fondo cuando el día anterior ya parecía flotar en la superficie. Sin embargo, sé lo bonita que es la vida y disfruto los ratos que yo misma me permito revivir. Y por eso me molesta este estado de vigilia nocturna y desasosiego diario. Porque es como si de repente hubiese olvidado cómo disfrutar de las vistas de una Barcelona iluminada desde lo alto, de una estrella susurrante desde el cielo, de una música viajante entre árboles.

Escaparía de todo, me iría a la otra parte del mundo y me perseguiría la pesadez que arrastro desde hace tiempo, porque no puedo escapar de mi misma. Estoy rabiosa como nunca antes. Triste como nunca antes. Ensombrecida como nunca antes. Nostálgica. Melancólica. Cabreada. Contenta. Estremecida. Enfadada. Desasosegada. Desesperada.

Enloquecida.